Acompáñame a Ciudad de México
- aespinozayb
- 19 nov 2024
- 5 Min. de lectura
Mi aventura en la Ciudad de México tuvo un motivo especial: conocer a mis actores favoritos en una obra de teatro que soñaba ver en persona. Sin embargo, no podía dejar pasar la oportunidad de explorar una de las ciudades más vibrantes y llenas de historia de América Latina. Acompáñame a Ciudad de México, que te cuento cada detalle de mi viaje.
Con solo tres días por delante, me propuse organizar un itinerario que incluyera los lugares más icónicos de esta fascinante y caótica urbe. Tenía cuatro actividades imperdibles en mente, y aquí te cuento cómo logré aprovechar al máximo mi tiempo para cumplir con todo.
Día 1: City Tour & Xochimilco
Mi aventura en Ciudad de México comenzó temprano, ya que mi avión aterrizó a las 7 a. m. tras un vuelo nocturno de casi seis horas desde Lima. Elegí viajar de madrugada para aprovechar al máximo mi primer día en esta vibrante ciudad.
Con un día lleno de actividades por delante, mi primera parada fue el Hotel Ritz, donde disfruté de un desayuno al estilo mexicano con una vista espectacular. Aunque la carta no es muy amplia, los platillos son cumplidores y perfectos para comenzar el día con energía.
Como era viernes, aproveché la mañana para cerrar algunos pendientes del trabajo. Fue recién al mediodía cuando pude salir del hotel y comenzar mi City Tour. Para llegar a mi primer destino, tomé un taxi hacia: la Casa de los Azulejos. Este palacio del siglo XVIII, actualmente hogar de un restaurante y de los almacenes Sanborns, es un lugar que no puedes perderte. Además de ser arquitectónicamente impresionante, es perfecto para unas fotos memorables. Desde aquí, los siguientes puntos de interés están muy cerca entre sí, lo que hace ideal recorrerlos a pie mientras disfrutas de la energía y adrenalina de la ciudad. Estos son los imperdibles: Torre Latinoamericana, Palacio de Bellas Artes, recorrer la Avenida Francisco Maderno, La Plaza Constitución, La Catedral Metropolitana, el Palacio Nacional y finalmente puedes ir al mercado de artesanías de la ciudad.
Este recorrido me tomó menos de dos horas, suficiente para absorber la magia del centro histórico antes de tomar una pausa para almorzar o disfrutar un snack.
Con energías renovadas, me dirigí hacia Xochimilco, ubicado a una hora del centro. Elegí el embarcadero de Nativitas, uno de los más grandes y mejor valorados. El paseo en las tradicionales trajineras cuesta alrededor de 40 dólares por hora (tarifa estándar). Puedes comprar snacks y bebidas allí, o ahorrar dinero llevando los tuyos. También puedes alquilar un parlante para ambientar tu trayecto con música.
El paseo fue una experiencia divertida y relajante, aunque una hora me supo a poco. Sin embargo, con un itinerario tan ajustado, era hora de regresar.
De vuelta en la ciudad, opté por cenar en el hotel para recuperar energías antes de darme un último gusto: intentar entrar al Handshake Speakeasy, considerado el mejor bar del mundo. Sin reserva, tuve que esperar una hora, pero valió totalmente la pena. Este lugar superó mis expectativas con su innovadora carta de cócteles y su ambiente exclusivo. Si estás en Ciudad de México, este bar es una visita obligada.
Así terminó mi primer día en esta increíble ciudad, lleno de experiencias únicas, cultura y sabores inolvidables.
Día 2: Paseo en Globo & Pirámides de Teotihuacan
El segundo día comenzó muy temprano, ya que el tour que contraté pasaba por mí al hotel a las 4:30 a. m.. La razón era clara: disfrutar del amanecer desde un globo aerostático, una experiencia única y absolutamente mágica.
La empresa que elegí se llama "Pasear en Globo", y el paquete que incluía tanto el paseo en globo como la visita a las pirámides de Teotihuacán costó 150 dólares. Valió la pena? ¡Sin duda!
Llegamos al punto de partida a las 6:30 a. m., justo a tiempo para ver cómo preparaban los globos para el despegue. Tras registrarme, realizar el pago final y firmar algunos documentos de seguridad, me asignaron mi globo, llamado "Astro". Antes de despegar, aproveché para tomar muchas fotos con el globo como protagonista.
El paseo duró unos 45 minutos, y alcanzamos una altura promedio de 9,000 pies. La vista era simplemente espectacular: el amanecer iluminando las pirámides de Teotihuacán y el valle circundante fue una de las experiencias más hermosas de mi vida. Algo fascinante del paseo en globo es que siempre sabes dónde despegas, pero nunca dónde aterrizarás, ya que todo depende de las corrientes de aire. Nuestro aterrizaje fue en un campo, donde celebramos con una copa de champaña antes de continuar el tour.
Nuestra siguiente parada a las pirámides llegamos alrededor de las 10:00 a. m., y aquí te recomiendo contratar a un guía para entender mejor la rica historia de esta antigua civilización. Mi guía, Poncho, no solo era un experto en historia, sino también era divertido haciendo del recorrido una experiencia amena y educativa.
Durante la visita, tuvimos tiempo para tomarnos fotos, y Poncho incluso compartió algunos tips sobre las mejores ubicaciones para capturar las pirámides en todo su esplendor. La caminata duró aproximadamente 1 hora y media, y antes de partir, nos llevaron a una degustación de tequila y mezcal, una deliciosa manera de cerrar la experiencia.
El regreso al hotel tomó casi 2 horas debido al tráfico, así que llegué justo a tiempo para almorzar. Elegí el restaurante Cuerno Masaryk, conocido por su alta cocina de asador y parrilla norestense con un toque mexicano. Su ambiente sofisticado y la calidad de sus ingredientes lo convierten en una parada obligatoria si buscas una experiencia culinaria especial.
Después del almuerzo, regresé al hotel para descansar un poco antes de salir al teatro. Sin embargo, si tienes más energía, este es el momento perfecto para visitar un centro comercial y disfrutar de un poco de shopping antes de cerrar el día.
Día 3: La Basílica de la Virgen de Guadalupe
Para mi último día en Ciudad de México, me permití un inicio más relajado. Después de disfrutar de un delicioso desayuno en el hotel Marquis Reforma, decidí aprovechar las instalaciones y pasar un rato en su piscina temperada, un momento perfecto para recargar energías antes de partir.
Tras hacer el check-out, solicité al hotel que me ayudaran a coordinar una movilidad privada. Esta me llevaría primero a la Basílica de la Virgen de Guadalupe, esperaría por mí aproximadamente una hora y luego me dejaría directamente en el aeropuerto. Esta fue la mejor decisión, ya que la Basílica está ubicada a solo 20 minutos del aeropuerto, lo que hace más eficiente el itinerario si estás por tomar un vuelo.
La entrada a la Basílica es gratuita. Para ver la imagen de la Virgen de Guadalupe, debes ingresar por la puerta 1 y dirigirte a las bandas eléctricas que te permiten observarla cómodamente. Es un momento emocionante y espiritual. Después, recomiendo subir a la Capilla en la Colina, ubicada en el lugar donde se dio la primera aparición de la Virgen. Aunque el ascenso implica varios escalones, la vista y la experiencia espiritual valen completamente el esfuerzo.
Antes de partir, puedes visitar las tiendas cercanas para comprar algún recuerdo. Y si lo deseas, hay espacios para bendecir tus compras, llevándote un poco de esta experiencia a casa.
Esta visita fue la manera perfecta de cerrar mi viaje por Ciudad de México: con espiritualidad, historia y una conexión especial con uno de los lugares más icónicos del país.
¡Este viaje fue excepcional, no solo porque conocí una nueva ciudad sino porque cumplí uno de mis sueños!
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