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Solo en PANAMÁ

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Una ciudad con un encanto particular y de clima tropical cuya gente es tan cálida que hacen de la bienvenida una experiencia muy agradable.


Este viaje lo había postergado por casi un año. Siempre surgía algún imprevisto que me obligaba a cambiar los planes, y el pasaje terminaba siendo reprogramado una y otra vez. Sin embargo, llegó un punto en que ya no podía seguir retrasándolo; de lo contrario, perdería la oportunidad de embarcarme en esta aventura.


Apenas llegué, el calor sofocante de la ciudad me envolvió, tal como me habían advertido. Era como si un calor abrasador, implacable, me acompañara a cada paso, sin posibilidad de escapar de su intensidad. Pero, lejos de ser un obstáculo, me dejé seducir por el encanto inigualable de esta increíble ciudad, que hoy te invito a descubrir conmigo.


Primero día

Calles empedradas, muchas historia
Casco Viejo

Comenzamos nuestro recorrido por el "Casco Viejo", fundado en 1,673. Ubicado en una estrecha península, que fue elegido estratégicamente por los colonizadores españoles, ya que sus arrecifes naturales ofrecían protección antes los constantes ataques de piratas. Hoy en día, el Casco Viejo es un tesoro de arquitectura colonial y barroca, cuya riqueza histórica y cultural le ha valido el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


El punto más importante de esta ciudad es la Plaza Mayor, frente a la cual esta la Categral Metropolitana. Entre sus calles empedradas se encuentran también plazas históricas, como la Plaza de Francia, la Plaza Herrra y la Plaza de la Independencia. No muy lejos, se encuentra la Iglesia de San José, conocida por su impresionante altar dorado, una joya arquitectónica que no puedes dejar de admirar.


En el camino, no olvides hacer una parada en el Museo de la Mola, que exhibe la exquisita artesanía textil creada por los indígenas guna. A pocos pasos de allí, te encontrarás con el emblemático Arco Chato, los restos de una inglesia construida por los frailes dominicos, cuya impresionante estructura de piedra sigue en pie a pesar del tiempo. Y si te gusta la fotografía, es la oportunidad perfecta para capturar las mejores imágenes.


Segundo día

Un paraíso natural
Isla Pelícano

No puedes decir que has visitado Panamá sin explorar alguna de sus muhas islas. Por eso te invito a madrugar y tomar la carretera que atraviesa la cardillera central hacia el puerto de Cartí. Desde allí, un corto viaje en bote por unos 20 minutos te llevará a las islas.


San Blas, un conjunto de más de 400 islas, es un paraíso natural. Solo 40 de estas islas están habitados, y sus residentes son los indígenas guna, quienes han establecido su propia legislación para proteger sus tierras y aguas, manteniéndolas fuera del alcance de las grandes explotaciones turísticas.


Yo opté por visitar la isla Pelícano, famosa por ser le escenario de una de las primeras escenas de la tercera temporada de La Casa de Papel. Esta pequeña isla, de arenas blancas y resplandecientes, está rodeada de frondosas palmeras y bañada por un mar de tonalidades irresistibles, producto de los arrecifes de coral que lo protegen.


El plan de todo el día: relajarse sobre la suave y blanca arena, y nadar en aguas completamente cristalinas. El almuerzo está incluido en el tour: pescado frito con ensalada y patacón.


Tercer día

Vista desde los balcones
Centro Miraflores

La siguiente parada será la más importante de todo el viaje. Guardamos lo mejor para el final: una visita al majestuoso Canal de Panamá, una maravilla de la ingeniería moderna que no solo revoluciona el comercio mundial, sino que también ha sido un pilar funfamental para el desarrollo y la historia de Panamá.


Este asombroso triunfo de la ingeniería atravesó varias etapas a lo largo de la historia. Todo comenzó en el siglo XVI, cuando Carlos V de España vislumbró la posibilidad de una ruta que atravesera Panamá, ordenando los primero estudios para un canal. Siglos después, los franceses tomaron la iniciativa, pero las duras condiciones tropicales, enfermedades y los problemas financieros los vencieron. Fue en 1,903 cuando Estados Unidos asumió el desafío, logrando culminar la monumental obra en 1,914, dando inicio a una nueva era en el comercio interocenánico.


Hoy en día, una visita al Canal de Panamá es una experiencia imperdible, especialmente desde el Centro de Visitantes Miraflores. Les recomiendo que vayan después del medio día, ya que es el momento ideal para ver en acción a estas gigantescas embarcaciones cruzando de un océano a otro. Un consejo clave: lleva lentes de sol, bloqueador, gorro y mucha paciencia. ¡la espera valdrá la pena!


Penúltima esclusa, que iba a pasar este barco
Cuce de los embarcaciones

Antes de presenciar el fascinante cruce de los barcos, te sugiero una parada obligatoria: la película IMAX 3D narrada por Morgan Freeman. Esta proyección inmersiva te cuenta los momentos clave de la construcción del canal, destacando su impacto histórico y su relevancia logístia a nivel mundial. La entrada para extranjeros varía entre los 7 y 17 dólares e incluye tanto la película como la visita a las esclusas.


Al final de tu visita, no puedes dejar de explorar los miradores estratégicamente ubicados, desde donde podrás observar el funcionamiento del canal y el paso de los barcos por las esclusas. Este lugar es perfecto para capturar fotos innolvidables y tener un recuerdo de esta maravilla de la ingeniería.


Panamá era todo lo que jamás había imaginado.

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